viernes, 25 de marzo de 2011

Conozco tu peca del cuello,
solía hacerle cosquillas,
aunque fuera a circulitos y te cansaras en segundos.
Sí, sigo mordiéndome las uñas,
ya ves, las cosas no han cambiado mucho.
Tú tampoco, te he estado viendo,
a veces de cerca y otras no tanto.
Me dijiste que la vida es bella,
se te olvidó contarme que lo sería solo si estaba contigo.
Ahora da igual, no pido que todo me sonría,
solo que me sonrías tú y que me des señales de vida,
que estás bien, que eres feliz,
que sueñas y que vives.
Te encontraré en cualquier calle,
cualquier playa o cualquier bar.
Entonces, tomaremos una copa,
ni fría ni caliente, y que nos multiplique y desordene las luces del bar.
Sé como miras cuando quieres ser y parecer apetecible,
y lo peor es que sé como caigo en tú hombro ya en la primera de esas miradas,
entonces te huelo, perfume de mujer, como siempre en los últimos meses, no sé si años.
¿Ves? Aún lo recuerdo.
Ahora me conformo con verte cada día,
pero no sirve de nada, estúpida manía de creernos indiferentes
aunque mis ganas de abrazarte crezcan a cada paso.
Me quedé con ganas, es cierto, me quedé con ganas de conocer a ese tú, 
al que cree en sí mismo y que le jodan al mundo.
Ahora no es el momento, tal vez, dentro de unos años,
si te apetece, solo si tu quieres...
Día 12, diciembre, frío, a las once, bar de la esquina de tus sueños.

-hoy, ni tú ni yo, éramos los mismos de hace un año-

   
No son buenos tiempos para los soñadores...

martes, 22 de marzo de 2011

Centrarse en lo importante y olvidarse del ruido

Hoy me he dado cuenta,
tú y yo no jugamos en el mismo bando,
ni siquiera jugamos a lo mismo.
Mientras tú vives la vida yo me dedico a respaldarte y a mirarte desde lejos,
a intentar que no te caigas por miedo a caer yo detrás.
Hoy me he dado cuenta que vivimos en universos distintos,
que en el tuyo los recuerdos se borran rápido y en el mío se aferran a los
extremos para no desvanecer. Y no sabes cuánto pesan esos recuerdos, 
aunque tú y yo viviéramos poco juntos.
Hoy me he dado cuenta que sigo sonriendo al verte cada mañana, 
pero por suerte ya no te echo de menos los dias que no me abrazas.
Es cierto que a veces necesito tus carícias pero tranquilo, ya buscaré otras manos.
Espero que aterrizes en mi universo dentro de unos años, me tapes los ojos y que tu nombre 
no sea el primero que me venga a la mente.
Ya ves, hoy siento ganas de olvidarte,
quiero perderme en universos que no sean el tuyo.
Sí, esto es mío, y es para ti.







domingo, 20 de marzo de 2011

Combates cotidianos


Necesidad de saber quien eres, porque ni siquiera los que están a tu lado lo saben.
Necesidad de saber quien eres, porque ni siquiera él lo sabe.
Necesidad de saber quien eres, porque ni siquiera tú misma lo sabes.
Tanta necesidad debía estallar en algún momento, debía convertirse en un cúmulo de sensaciones capaz de desestabilizar incluso a la persona más sensata.
Después del estallido se une a tu lista una nueva sensación, una sensación de libertad que llega a invadirte enormemente.
Sensación de libertad, como tirarse desde una avioneta en medio del mar y quedarse a unos centímetros de éste mientras el aire no para de chocar con tu cara y tu solo puedes sonreír incansablemente.
Como ponerte tu película favorita mientras te tiras en el sofá con tu mejor amigo y lloras sin sentido porque el protagonista por fin se ha quedado con la chica, después de haberse tirado a 40, pero eso ya no importa, está con ella. En mi caso, vería Quiereme si te atreves, y después de muchos capaz o incapaz los protagonistas acabarían enterrados
bajo cemento, eso si, creo que es la historia donde la felicidad en estado puro, brutal, volcánico puede sentirse más que nunca.
Felicidad como la que se siente cuando escuchas una de tus mejores canciones,una de esas que te sacan la sonrisa y empiezas a bailar, gritar y dar vueltas por toda la habitación creyéndote la reina del mundo y lo mejor de todo es que lo eres por unos momentos.
Si lo piensas, estoy segura que sabes que es un buen momento para tirarte en avioneta, para ver tu película y para volverte loca con tu canción. Qué vas a hacer primero?




sábado, 19 de marzo de 2011

Cuentos chinos

"Soy de Aries, pelo castaño, nariz pequeña y muy inquieta.
No colecciono nada, es difícil encontrar algo bonito, pequeño y duradero.
Bueno, confieso,solo de vez en cuando, pero llego a un máximo de tres en cada cosa que colecciono, ya ves, soy de inquietudes fugaces.
Guardo la ropa ordenada, solo los primeros días de la semana, hasta que llega el viernes y el armario explota por los cuatro lados.
Me aburro en noche buena,
si estornudo hago ruido y no hablo con la boca llena.
Nací a las tres de la mañana, después de que mi madre se comiera mínimo tres tarrinas de helado de chocolate, vine dulce.
No creo en ovnis ni en zombies.
Juego con fuego, aunque el fuego me queme.
Duermo boca abajo y con pijama si hace frío. Nunca con calcetines y los pies siempre tapados.
No uso corbata, no me gusta el protocolo.
Estoy en buena compañía, pero sé cuidarme sola.
Si tengo vergüenza me sube el color rojo aunque yo ya no me mojo si me ataca algún miedo.
Si no hay planes improviso, a mi ritmo, ya sabes.
Aunque a veces lucho,
no me complico mucho, no me estanco,
el que quiera gris, que mezcle negro y blanco.
La filantropía no está entre mis aficiones,tengo varias adicciones, y me hago cargo.
No acepto sin embargo que intenten adoctrinarme, yo quiero elegir con qué veneno envenenarme.
A veces el pasado me cobra peaje, y vivo de los recuerdos en momentos de desespero.
Tengo una marca en la rodilla, y otra en el dedo, y en el tobillo.
Siento cosquillas, tengo los pies feos.
No traiciono a mis principios, porque eso es lo primero
si naciste incendiario, no te mueras bombero.
Nunca cuentes todo, que tú misma seas quien lo conoce verdaderamente todo,
y que lo vayan averiguando poco a poco, todo a su tiempo, suave, despacio, deslizándose.
Yo no puedo aunque intento tener todo lo que quiero.
Tengo mis manías, inconfesables muchas de ellas, y que desesperan a más de uno.
Yo vivo, río, salto, bailo y corro. Subo, bajo, ruedo, paro, cierro, abro, floto, caigo...
Me gusta hacer de cocinitas, y preparar cosas incomibles pero con miles de cosas y de colores.
Prefiero las galletas al chocolate, la cerveza al vino, las zapatillas a los tacones, la primavera al otoño, la luz a la oscuridad, los viajes a los caprichos, el tren al coche y el avión al tren.

Pero no soy tan complicada como para huir ni quedarme aquí en silencio.
Pero no soy tan simple como para no advertir que no hay tres minutos, ni hay cien palabras que me puedan definir."